TEMA 12: MINISTRACIÓN DEL ALMA
Introducción
Lucas 4:18-19 – “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”
La ministración del alma es la gracia que Dios nos concede por medio del Espíritu Santo para sanar, restaurar y transformar nuestro interior. El alma es el centro de las emociones, la voluntad y los pensamientos; por eso necesita ser continuamente tratada por el poder de Dios.
I. ¿Por qué debemos ministrarnos?
A) Por herencia de pecado
Romanos 5:12 – “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”
– Desde Adán y Eva, toda la humanidad heredó una naturaleza pecaminosa.
– Ejemplo: David reconoció haber nacido en pecado (Salmo 51:5).
– La ministración ayuda a romper cadenas generacionales y a experimentar la libertad en Cristo (Gálatas 3:13).
B) Por necesidad espiritual
3 Juan 2 – “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”
– La salud espiritual se refleja en todas las áreas de la vida.
– Ejemplo: Job fue probado en su alma, y aunque perdió todo, no perdió su fe (Job 1:20-22).
– La ministración fortalece nuestra fe y nos alinea con la voluntad de Dios.
C) Por conflicto interno
Gálatas 5:17 – “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne.”
– El alma es el campo de batalla entre los deseos carnales y la vida en el Espíritu.
– Ejemplo: Pablo confesó: “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” (Romanos 7:19).
– La ministración trae claridad y ayuda a vencer esas luchas internas.
D) Para restauración
Colosenses 3:8-10 – “Dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. … revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.”
– El alma herida necesita restauración.
– Ejemplo: Pedro fue restaurado por Jesús después de negarlo tres veces (Juan 21:15-17).
– La ministración permite sanar recuerdos, traumas y dolores pasados para vivir en plenitud.
E) Por consagración
2 Corintios 7:1 – “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
– El alma debe estar preparada para agradar a Dios en santidad.
– Ejemplo: Daniel decidió no contaminarse con la comida del rey (Daniel 1:8).
– La ministración ayuda a mantener una vida de entrega y pureza delante de Dios.
II. ¿Qué afecta a nuestra alma?
1 Pedro 5:8 – “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”
– El enemigo busca debilitar el alma a través de:
– Pecado (Romanos 6:23).
– Herencias y maldiciones familiares.
– Deseos de la carne (1 Juan 2:16).
– Vanidad y orgullo (Proverbios 16:18).
– Ejemplo: Judas permitió que Satanás llenara su corazón de avaricia y lo llevó a traicionar a Jesús (Juan 13:2).
– El diablo acusa, recuerda errores, seduce y esclaviza, buscando romper nuestra comunión con Dios.
III. ¿Qué necesitamos para ministrarnos?
A) Reconocer nuestra condición
Salmo 51:4 – “Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos.”
– Ejemplo: El hijo pródigo reconoció su error antes de volver a casa (Lucas 15:18).
B) Disponernos a ser libres
Proverbios 28:13 – “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
– Ejemplo: El rey Ezequías se humilló delante de Dios y halló misericordia (Isaías 38:2-5).
C) Acudir a un ministro delegado
Levítico 14:35 – “El dueño de la casa vendrá y lo hará saber al sacerdote.”
– Dios delega ministros para guiar, orar e impartir liberación (Santiago 5:14).
D) Ser guiados por el Espíritu Santo
Romanos 8:14 – “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
– Ejemplo: Felipe fue guiado por el Espíritu para ministrar al eunuco etíope (Hechos 8:29-35).
E) El poder de la Palabra de Dios
2 Corintios 10:4-6 – “Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.”
– La Palabra es espada que discierne pensamientos y libera (Hebreos 4:12).
F) Vestirnos del nuevo hombre
Efesios 4:24 – “Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”
– Ejemplo: Zaqueo mostró un cambio radical en su vida al encontrarse con Jesús (Lucas 19:8-9).
Conclusión
Mateo 7:17-20 – “Así, todo buen árbol da buenos frutos; pero el árbol malo da frutos malos… Así que, por sus frutos los conoceréis.”
La ministración del alma es un proceso continuo en la vida cristiana. Necesitamos reconocer nuestras debilidades, permitir que el Espíritu Santo nos transforme y caminar en la libertad que Cristo nos dio en la cruz. Un alma ministrada y sana da fruto de santidad, amor y comunión con Dios y con los demás.
