II. LA AUTENTICIDAD DE LA BIBLIA:
La Biblia revela el pasado, explica el presente y predice el futuro. Este libro principia con el relato de la creación, luego ofrece una amplia y detallada descripción de la historia de Israel. Incluye composiciones poéticas que describen el poder y misericordia de Dios. Luego, cuatro autores diferentes describen el nacimiento, ministerio, muerte y resurrección de Jesucristo. Posteriormente, el Señor utiliza al apóstol Pablo para enviar cartas a la Iglesia y a compañeros de milicia. La Biblia concluye con un libró profético que solo su lectura trae bendición. La Biblia es un libro inspirado por Dios (2 P. 1:21), es útil para enseñar, reargüir, corregir e instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Ti. 3:16). Existen bases para decir que la Biblia es genuina:
1. La unidad de la Biblia: Fueron más de 36 personas las que el señor utilizó como secretarios. Lo hermoso de este libro es que a pesar de la diferencia entre escritores, tiempos y lugares hay una perfecta unidad como si lo hubiese hecho un solo autor. Existe un tema general que se ve desde el libro de Génesis hasta el Apocalipsis, esta relacionado con el plan de salvación del hombre. Por otro lado, todos los escritores describen a un mismo Dios en sus diferentes facetas.
2. Conservación: El mismo autor del libro tuvo el cuidado de preservarlo.
Hubo hombres que se ocuparon de hacer copias exactas debido a la cantidad de comunidades de judíos en el exilio (Esd. 7:6). A pesar de que este libro fue escrito en un período de más de mil años, ha llegado a nosotros en buen estado. El descubrimiento de los rollos del mar muerto corroboró la exactitud del texto hebreo que poseemos hoy. En lo que al Nuevo Testamento se refiere, existen más de 4,000 manuscritos que certifican la autenticidad de las escrituras. El apóstol pedro dice: que toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la Palabra del Señor permanece para siempre (1 P. 1:24,25).
3. Su cumplimiento: Las Escrituras que un gran porcentaje es profecía, en su mayoría se han cumplido y otras están pendientes de cumplirse. Profecías respecto a Israel, Jesucristo y el mundo han tenido fiel cumplimiento. Daniel profetizó sobre el aumento de la ciencia (Dn. 12:4). Miqueas dijo que el Cristo nacería en Belén (Mi. 5:2), El Salmista profetizó que a Jesús le darían a beber vinagre (Sal. 69:21). Jesucristo profetizó del aumento de la maldad en los día del fin (Mt. 24:12).
4. Exactitud científica: La Biblia nos habla de muchas cosas que hasta hace
relativamente poco tiempo la ciencia ha descubierto. La Biblia no apoya las creencias antiguas de algunas culturas, al contrario apartándose de la
creencia popular se ha anticipado a la ciencia en muchos siglos. Hasta hace poco la ciencia comprobó que la tierra es esférica y cuelga sobre nada (Job
26:7; Is. 40:22).
5. La obra transformadora: Muchas son las personas que dan testimonio del poder transformador de las Escrituras. La Palabra tiene poder sanador y libertador (Sal. 107:20). El Señor Jesucristo dijo que sus palabras son espíritu y vida. Cualquiera sea la situación que estemos atravesando la Biblia tiene palabras de aliento y esperanza. Si amamos la Palabra seremos como el árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, su hoja no cae y todo lo que hace prosperará.
III. JESUCRISTO EN LAS ESCRITURAS:
El Antiguo Testamento está lleno de sombras, figuras, tipos y profecías que hablan de Cristo. Noe es tipo del salvador de nuestra alma, Noé era perfecto y quien justificó a su familia y por medio de quien fueron salvos. Las fiestas judías, El tabernáculo de Moisés, El sacerdocio, las ofrendas y sacrificios hablan de Cristo. Él fue el cumplimiento del Antiguo Testamento. El sacerdocio tuvo su fin y cumplimiento en Cristo. Los innumerables sacrificios del Antiguo Testamento se cumplen y dejan de ser eficaces por el sacrificio de Cristo, hecho una sola vez y para siempre (He. 10:1-10).
IV. CONSEJOS PARA ESCUDRIÑAR LAS ESCRITURAS:
1. Dedique tiempo sistemáticamente para escudriñar las Escrituras. Tenga a la mano cuaderno y lapicero para anotar las lecciones o dudas que vayan surgiendo. No tema subrayar o enmarcar en su Biblia palabras clave que en algún momento llaman la atención o impactan nuestra vida.
2. Escudriñe las Escrituras en actitud de oración. Pida al Señor le ilumine,
guié y hable en la comprensión de la misma.
3. Lea y vuelva a leer para sacar el mayor provecho de la Biblia. Sea muy
detallista respecto a los personajes, las cosas que ocurren, el lugar, los sucesos, las preguntas, respuestas, etc.
4. No lea comentarios, diccionario u otros auxiliares hasta que haya dedicado el suficiente tiempo para sacar sus propias conclusiones.
5. Asista a su congregación en donde hay reuniones de doctrina y usted tendrá la oportunidad de despejar sus inquietudes.
6. Es recomendable que como recién convertido, principie escudriñando los evangelios, luego el libro de Romanos, posteriormente estará en la capacidad de poder digerir el alimento adecuado a su desarrollo espiritual.
7. En la medida de sus posibilidades adquiera diferentes versiones o
traducciones de la Biblia para tener una mejor comprensión.
