I. OBJETIVOS QUE SE DESEAN ALCANZAR:
A. Enfatizar la importancia de hacer la voluntad de Dios y no la nuestra.
B. Señalar que la voluntad de Dios está revelada en las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, podemos conocerla y obedecerla.
C. Enseñar algún procedimiento básico para que el nuevo creyente evite caer en errores y pueda tener una buena orientación en su vida.
II. ACTIVIDADES PARA DESARROLLAR JUNTOS:
A. Repasar:
1. Lo que ha sucedido en su vida desde el último encuentro.
2. Promesas en relación a su lectura diaria de la Biblia.
3. Versículos memorizados.
4. Informe sobre cómo testificar a otros.
B. Reflexionen sobre la lección: “Haciendo la voluntad de Dios”.
1. Enfatice que la negación de sí mismo (Lucas 9:23) incluye el ejercicio diario de poner la voluntad de Dios sobre su propia voluntad. Anímele a empezar cada día haciendo esto. Mencione áreas específicas donde esta práctica es más necesaria.
2. Muéstrele a través de los siguientes versículos lo que Dios nos ha revelado en su Palabra acerca de su voluntad, para que nosotros la conozcamos.
a) Mateo 28:19, 20.
b) 2 Corintios 6:14.
c) Gálatas 6:9, 10.
d) Efesios 4:29.
e) Efesios 4:32.
3. Provéale de un procedimiento básico para seguir buscando más guía del Señor.
a) Orar (Salmo 143:8).
b) Leer la Palabra. Busque principios para aplicar a situaciones que no están específicamente declaradas. Por ejemplo: 1 Corintios 6:19 dice que no contaminemos nuestros cuerpos porque son templos del Espíritu Santo.
c) Pedir consejo de los ancianos (Hebreos 13:17). Recuerde que es su responsabilidad ayudar al nuevo creyente en todo lo que esté a su alcance.
4. Recuérdele las cosas que podrán desviarlo de los sanos consejos:
a) Sentimientos. Filipenses 4:9 y Juan 13:15 enseñan que cuando una persona tiene motivaciones correctas, actuará de acuerdo a esas motivaciones.
b) Opiniones o consejos de incrédulos o cristianos no espirituales (Salmo 1:1).
III. TAREAS PARA EL NUEVO CREYENTE:
A. Que pueda olvidarse del modo de vida del mundo y se deje guiar por las enseñanzas de la Biblia.
B. Si la persona desea continuar creciendo, enséñele cómo puede hacerlo. Enfatice la necesidad de practicar los conocimientos aprendidos en estas sesiones. Sugiérale clases en la iglesia o alguna forma de discipulado.
C. Procure seguir en contacto con él para animarle en su vida cristiana.
IV. QUE HACER UNA VEZ FINALIZADO EL CURSO.
Si el progreso ha sido bueno, es posible que el nuevo creyente desee continuar con las reuniones. ¿Qué podría estudiar? He aquí algunas sugerencias:
A. Estudio de un libro del Nuevo Testamento, como Marcos, Filipenses o Romanos.
B. Series de discipulado avanzado. (Por ejemplo, los cursos “Estudios de Cristianismo Básico” (ECB) o “Instrucción Cristiana Básica” (ICB).
C. Series sobre la Familia (esposos y esposas, seminario del hogar cristiano) si es que hay una necesidad específica en esta área.
Los buenos padres desean guiar a sus hijos en la senda de la sabiduría. Ellos los aman y quieren ayudarles. Al mismo tiempo, los hijos deben estar deseando recibir y seguir su dirección. Cuando es así, las cosas van mucho mejor para todos. Nuestro Padre celestial es el mejor de los padres. Nosotros fuimos creados por su voluntad, no por nosotros mismos (Filipenses 2:13). El sólo desea el bien para nosotros (Jeremías 29:11). El creyente sabio querrá conocer la voluntad de Dios para su vida diaria (Efesios 5:17). Dios tiene la ventaja de conocer el final de todo desde su mismo principio (Isaías 46:10). Nosotros podemos disfrutar de su guía en nuestras vidas.
1. En Juan 7:17, Jesús dice que si alguno quisiera hacer la voluntad del Padre, puede saber si sus enseñanzas son de Dios. Con respecto a este versículo, ¿cuál es la primera pregunta que uno puede hacerse a sí mismo?
¿Estoy dispuesto a hacer la voluntad de Dios, aceptando todas sus implicaciones? (Mateo 10:37–39).
2. ¿Cuál debería ser su principal prioridad? (Mateo 6:33).
Buscar el reino de Dios y todo lo que a El le agrada. Anhelar las cosas espirituales (Colosenses 3:1, 2).
3. ¿Cómo debería usted buscar su voluntad? (Santitago 1:5).
Por medio de la oración (Salmo 143:10).
4. Si nosotros le buscamos con todo el corazón, ¿qué nos promete El? (Salmo 32:8).
Nos hará entender y nos enseñará el camino en el que debemos andar.Ver también Salmo 33:18. ·
5. ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios nos dará lo que le pedimos? (1 Juan 5:14, 15).
Porque Dios nos ha prometido que si pedimos conforme a su voluntad, lo recibiremos.
6. ¿Dónde podemos encontrar una guía o principios para nuestra vida? (Salmo 119:105).
En la Palabra de Dios.
7. ¿A quién debemos buscar para que nos enseñe? (1 Corintios 2:12; Juan 14:26; Juan 16:13).
Al Espíritu Santo, quien nos enseñará todas las cosas (Juan 14:26) y nos guiará a toda la verdad (Juan 16:13).
8. ¿Cuál es el problema si hacemos sólo lo que mejor nos parece? (Isaías 55:8, 9).
Podemos equivocarnos en nuestras decisiones (Proverbios 16:25).
9. ¿Qué es lo que nos ayudará a experimentar su guía en nuestra vida? (Proverbios 3:5, 6).
Confiar en Dios y no apoyarnos en nuestra propia prudencia.
10. ¿De qué otra forma podemos conocer el camino correcto? (Proverbios 11:14; 15:22) ¿A quiénes debería pedir consejos (Hebreos 13:17).
A los ancianos de la iglesia y a los creyentes maduros en la fe.
