07 La comunión con Dios

I. OBJETIVOS QUE SE DESEAN ALCANZAR:

A. Demostrar que la posición del cristiano y su comunión con Dios son dos cosas completamente diferentes.

B. Enseñar que la vida santa es evidencia de una conversión genuina.

C. Enseñar qué significa el restablecimiento de la comunión con Dios, cuando ésta ha sido interrumpida por actos de pecado cometidos por el creyente.

II. ACTIVIDADES PARA DESARROLLAR JUNTOS:

A. Repasar:

1. Lo que ha sucedido en su vida desde el último encuentro.

2. Su vida devocional, incluyendo las promesas que ha encontrado en su lectura devocional de la Palabra.

3. Versículos memorizados.

B. Reflexionen sobre la lección: “La comunión con Dios”.

C. Repasen la diferencia entre posición y comunión. Ayúdele a entender que aunque Dios provea una forma de restaurar la comunión, esto no significa licencia para pecar. No hablar del pecado en términos de victoria o fracaso, sino de obediencia y desobedencia a Dios. Diferenciar entre un acto de pecado y la práctica del mismo. Enfatizar que aquellos que son nacidos de Dios no continúan en la práctica del pecado.

Dios nos ha llamado a vivir en comunión íntima con El cada día de nuestra vida. En su infinita sabiduría El supo que habría tiempos en que nosotros fallaríamos. Sólo hubo una persona sin pecado sobre la tierra, el Señor Jesucristo. Los más grandes hombres de Dios fallaron en un punto u otro. Ninguno de nosotros podría ser mejor que ellos.

1. ¿Qué es lo que Dios afirma que es una declaración falsa? (1 Juan 1:8, 10).

Cuando nosotros decimos que no pecamos.

Dios ha provisto un medio de restaurar con El la comunión que se ha perdido. Comunión no es lo mismo que posición. Como creyentes hemos nacido en la familia de Dios (1 Juan 5:1, 11–13). Cuando pecamos, no somos expulsados de la familia de Dios, pero hay un rompimiento de nuestra relación con El. Necesitamos prestar atención a esta situación. ¿Qué haremos? En primer lugar, no debemos desesperarnos. Dios desea nuestra restauración. Debemos estar seguros de que tenemos una verdadera relación con Dios a través de Jesucristo. ¿Es usted un creyente genuino?

2. ¿Qué evidencia puede indicar que usted no ha nacido de nuevo? (1 Juan 3:9, 10).

La práctica contínua del pecado.

3. Considere sus respuestas a las dos preguntas anteriores. ¿Qué es lo que cada versículo enfatiza? ¿Qué es lo cierto acerca del creyente? ¿Qué no puede ser cierto acerca del creyente? ¿Cuál es la diferencia entre los dos pasajes?

El primero enfatiza que todos nosotros, aun los creyentes, pecamos. El segundo enfatiza que el hombre que peca no es creyente. La diferencia está en practicar y deleitarse en el pecado.

4. ¿Cómo orará a Dios una persona sincera? (Salmos 119:33, 34) ¿Con qué propósito?

Pedirá que Dios le guíe en su vida y le dé sabiduría para cumplir su voluntad.

5. ¿Qué es lo que no está bien delante de Dios? ¿Cuáles son los dos pasos necesarios para proceder correctamente? (Proverbios 28:13).

Dios no quiere que encubramos nuestro pecado. Debemos confesarlo y apartarnos de él.

6. Según 1 Juan 1:9, ¿cuál es la responsabilidad del creyente y cuál la promesa de Dios?

Nuestra responsabilidad es confesar nuestros pecados. Dios promete perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.

7. ¿En qué se basa el perdón de Dios? (Efesios 1:7; Apocalipsis 1:5b; Hebreos 9:22b).

En su amor para con nosotros demostrado en la muerte de su Hijo. La salvación no depende de lo que nosotros hacemos, sino de lo que hizo Cristo.

Confíe en la promesa de Dios y acepte su perdón, pero recuerde que el pecado es destructivo y su precio es alto, tanto que costó la muerte del Hijo de Dios.

8. Si usted es verdaderamente salvo, ¿qué hará? (2 Timoteo 2:19b).

Apartarse de todo lo malo.

9. ¿Cuál es la enseñanza básica de 2 Corintios 6:14–17? ¿Cuál es uno de los peligros de no cumplir con este mandamiento?

Los creyentes no deben asociarse con los incrédulos. Si lo hacen, desobedecen al Señor y corren el peligro de apartarse de El.