02 Cómo estar seguro de ser un hijo de Dios

 

 

LECCION 2

Cómo estar seguro de ser un hijo de Dios

NOTAS

I. OBJETIVOS QUE SE DESEAN ALCANZAR:

A. Evaluar la realidad del compromiso de la persona con Cristo.

B. Presentar la base escritural esencial para que el nuevo creyente esté seguro de su salvación.

II. ACTIVIDADES PARA DESARROLLAR JUNTOS:

A. Repasar:

1. Lo que ha sucedido en su vida desde el último encuentro.

2. Mencionar las promesas y preguntas que ha encontrado en su lectura diaria de la Palabra esta semana. (Puede esperar para que responda a las preguntas al final del encuentro).

3. Versículos memorizados (si han sido asignados previamente).

B. Asegúrese de la realidad de su compromiso con Cristo.

1. Haga preguntas claves como: ¿En qué basa ahora su esperanza de ir al cielo? o ¿Qué cambios ha visto en su vida?

2. En el primer encuentro usted le pidió que hablara de Cristo por lo menos a una persona. Que relate lo que pasó. Ahora dígale: “Si esa persona le hubiera preguntado cómo podría ser ella cristiana, ¿qué le hubiera contestado?”. Recuerde que lo que la persona dice “sentir” no es evidencia de ser cristiano. Las personas necesitan un buen entendimiento del evangelio, evidencias de convicción de pecado, arrepentimiento y sumisión al señorío de Cristo. Si tiene dudas acerca de alguna de estas áreas, medite en ellas antes de continuar con el tema de la seguridad de la salvación.

C. Reflexionen sobre sus respuestas a la lección: “Cómo estar seguro de ser un hijo de Dios”. Si es necesario, repita preguntas de la lección anterior para comprobar su comprensión acerca del tema. Por ejemplo: “¿Por qué dijo eso Jesús?”; “¿Qué significa?”; “¿Qué es el evangelio?”; “¿Cómo creemos?”.

D. Repase con el nuevo creyente los pasajes bíblicos sobre la seguridad de la salvación. Recuérdele que esos versículos se aplican a aquellos que han sido salvos por la fe en Cristo, no para quien sólo dice una oración o cumple con algún rito o ceremonia.

1. Versículos claves: 1 Juan 5:11–13.

2. Puntos principales:

a. Basamos nuestra fe en la obra de Cristo (Juan 1:12).

b. Podemos saber que tenemos:

– Vida eterna (Juan 3:16).

– Perdón de pecados (Colosenses 2:13).

– El privilegio de llegar a ser hijos de Dios (Juan 1:12).

E. Si la persona entiende con claridad el evangelio y evidencia un cambio de vida real, háblele sobre el bautismo cristiano y ofrézcale literatura sobre el tema.

F. Recuerde que necesitan reunirse durante la semana. Tome usted la iniciativa y llámelo después de varios días para comprobar su progreso espiritual.

Como hijos de Dios, tenemos un Padre que no miente y sus palabras son verdaderas. “Tu Palabra es verdad” (Juan 17:17). Debido a que Dios siempre dice la verdad, podemos confiar en su Palabra totalmente; podemos estar completamente seguros acerca de las cosas que ha dicho.

1. Necesitamos tener certeza de lo que es verdadero. En un tribunal, esto se establece por el testimonio del testigo quien asegura y jura que cierto hecho es verdadero.

¿Quién se presenta aquí como testigo de Cristo? (1 Juan 5:9).

Dios mismo dio testimonio de su Hijo (Mateo 3:17; 17:1–5; Hebreos 1:5–8).

¿Dónde pueden encontrarse referencias acerca de este testigo? (Juan 5:39).

En la Biblia. En 2 Pedro 1:20, 21 leemos que el Espíritu Santo es el autor de las Escrituras. Por lo tanto, El también da testimonio de Cristo.

¿Qué promesa se afirma en este testimonio? (1 Juan 5:11).

Que Dios nos ha dado vida eterna por medio de su Hijo.

Estos versículos nos enseñan que podemos estar seguros de nuestra salvación porque la Biblia así lo dice.

2. Hay tres cosas que Dios promete darnos si oimos su Palabra y creemos que El envió a Cristo como nuestro Salvador. ¿Cuáles son? (Juan 5:24).

Tenemos vida eterna (1 Juan 5:13).

Estamos libres de la condenación (Romanos 8:1).

Hemos pasado de muerte a vida (Lucas 16:19–31).

Lo que usted tiene ahora:

Si realmente ha decidido seguir a Cristo, tiene asegurada la vida eterna.

Lo que podrá evitar en el futuro:

El juicio de Dios (Isaías 13:6–13; Apocalipsis 20:11–15).

Lo que ya le ha sucedido:

Ha pasado de muerte a vida. El creyente no experimentará la segunda muerte, que es estar en el infierno y separado de Dios para siempre.

3. A los que creen en El, Cristo los llama “mis ovejas”. El los conoce y ellos escuchan su voz y le siguen (Juan 10:27–30).

El verdadero creyente obedece al Señor y desea seguirle fielmente.

¿Qué es lo que estas personas tienen?

Vida eterna.

¿Qué es lo que no les pasará en el futuro?

No se perderán, sino que vivirán para siempre con el Señor.

¿Puede el creyente perder su salvación?

No. Cristo asegura que nadie podrá arrebatarlo de la mano de Dios (Juan 10:28, 29).

La Palabra de Dios nos da la seguridad de que somos salvos. Sin embargo, hay algo más que nos asegura que no seremos juzgados y castigados por Dios. No son nuestras obras, el bautismo, la oración, etc., sino la muerte de Cristo en la cruz.

4. ¿Qué nos redime de nuestros pecados y nos libra del juicio de Dios? (1 Pedro 1:18–20).

La sangre de Cristo. El ofreció su vida para salvarnos de la condenación eterna (1 Pedro 1:17–21).

5. El perdón sólo puede estar basado en una cosa. ¿Cuál es? (Hebreos 9:22).

La sangre. El precio de nuestra salvación fue pagado con la sangre de Cristo.