43: EXITO O LA VOLUNTAD DE DIOS

TEXTO: (Proverbios 16:3)

 

«EL ÉXITO ES LOGRAR LO QUE NOSOTROS DESEAMOS… Y ESPECIALMENTE, LO QUE DIOS DESEA» El premiar y que se nos premie, es un sentimiento que impulsa y motiva a cualquier persona. Hagámonos estas preguntas: ¿Cómo nos sentimos al recibir un premio? ¿Cómo nos sentimos cuando otras personas como: (maestros, amigos, compañeros de trabajo, o algún familiar) observan y comentan cosas positivas acerca de nosotros? Y por último, ¿Por qué creemos que Dios nos creó con ese deseo interior de tener éxito?

 

Dios desea que tengamos éxito. Pero Él tiene su propia definición de éxito. De nosotros depende vivir dentro de su voluntad y sus deseos; si le obedecemos, entonces Él nos prosperará, como promete la palabra de Dios: “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16:3)

 

  1. Definiciones de éxito, según nuestro concepto. 3ª Juan 1:2-4; Santiago 1:2-4
    1. Poseer algo específico y valioso.
    2. Sentir algo especial.
    3. El proceso de ir de un punto A, a punto B.
    4. Alcanzar mi máximo potencial en un momento dado.
    5. Vencer obstáculos.
    6. El éxito es trabajo.
    7. El éxito es poder.

 

  1. Contrastemos las definiciones de éxito según la perspectiva de Dios.
    1. Conocer a Dios y saber lo que El desea para mí. (Jeremías 29:11)
    2. Crecer hasta alcanzar mi máximo potencial. (Efesios 4:13-16)
    3. Sembrar semillas que beneficien a los demás. (Gálatas 6:9,10)

 

  1. El Éxito ¿es egoísmo o servicio?: El mundo probablemente no esté de acuerdo con Dios en la respuesta a esa pregunta. (Génesis 1:27-28)
    1. Dios esperaba que Adán (el hombre) tuviera éxito (v 28)
    2. Dios equipo a Adán para que tuviera éxito (v 27)
    3. Dios deseaba que Adán hiciera lo correcto y agradable a sus ojos. Le dio instrucciones para llegar al éxito. La única manera en que Adán podía fracasar, era DESOBEDECER. «Tener éxito es obedecer a Dios»  (Deuteronomio 30:9,10)

 

 

CONCLUSION: Todos nosotros debemos aprender de nuestros fracasos, y cómo, los fracasos en las manos de Dios, pueden convertirse en éxito. Pongamos todo siempre bajo su voluntad, ya que Él, conoce mejor las cosas que nosotros. Tu éxito y mi éxito, están en Dios.  (Juan 16:33; Romanos 8:28)