TEXTO: (Lucas 16: 1-8)
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«MAYORDOMO»
¿En qué pensamos, cuando escuchamos la palabra “mayordomo”? la definición del diccionario dice: «Criado principal de una casa o hacienda» «Oficial administrador de una congregación». En Inglaterra, en la última generación, Robert Arthington fue un brillante ejemplo de la mayordomía cristiana. Vivía en una habitación pequeña, de un solo cuarto, cocinaba su propia comida, y compartió su amistad con los estudiantes que estaban en necesidad. Sin embargo, él dio a las misiones cristianas más de $25.000.000 de dólares durante su vida. Después de su muerte, se encontraron estas palabras en una hoja de papel que decía: “Con mucho gusto, voy a hacer que el piso sea mi cama, una caja de cartón mi silla, y otra caja mi mesa, en lugar de que las personas se pierdan, por falta de conocimiento de Cristo”. ¿Cómo estamos manejando el dinero que recibimos de Dios? ¿Somos fieles mayordomos? ¿Estamos aportando generosamente para la obra de Dios? (2ª Corintios 9:7,8)
- EL DINERO: Jesús hablo mucho del dinero. Dieciséis de las treinta y ocho parábolas, hablan de cómo MANEJAR el dinero y las posesiones. Un hecho sorprendente: en los evangelios, uno de cada diez versículos, (doscientos ochenta y ocho en total) habla directamente del tema del dinero. La Biblia tiene quinientos versículos sobre la oración y menos de quinientos versículos sobre la fe, pero más de dos mil versículos sobre el dinero y las posesiones. (1ª Corintios 4:1,2 Isaías 55:2,3)
- Martin Lutero señalo acertadamente: “hay tres conversiones que son necesarias;
- La conversión del corazón.
- La conversión de la mente.
- La conversión del bolsillo. De las tres, quizá la del bolsillo sea la más difícil. (Eclesiastés 11:1,2; Marcos 12:41-44)
- Un buen mayordomo o administrador, es un cristiano maduro, que ha experimentado esa conversión. La mayordomía, es la administración adecuada de mi vida, con el fin de extender y fortalecer el Reino de Dios. Veamos todos los beneficios que Dios ofrece, a quienes practican una buena mayordomía:
- Encontrar sus dones espirituales. (1ª Corintios 12)
- Aumentar su fe. (Malaquías 3:10)
- Ser espiritualmente sensibles. (Malaquías 3:8-10)
- Ser fructíferos en el Reino de Dios. (Mateo 25:14-30)
- Recibir bendiciones de Dios. (Malaquías 3:10-12)
- Ser bendición para los demás. (Gálatas 6:10)
- Hacer una contribución duradera para Dios. (Mateo 6:19-21)
CONCLUSION: Si deseamos ser mejores mayordomos, en todos los aspectos de nuestras vidas, tomemos un tiempo para preguntarnos, ¿quién está primero en nuestras vidas? Si es Dios, ¿No merece Él lo primero, de todo lo que tenemos, incluso, nuestro dinero? (Proverbios 3:9; 1ª Corintios 16:2)
