Texto: (Gálatas 6:1,2).
– INTERESARSE EN LA FAMILIA DEBE PRECEDER A CONFRONTARLA-
«El conflicto es como el cáncer: la detección temprana, incrementa la posibilidad de un resultado favorable» ¿Nos interesamos lo suficiente como para confrontar de la manera correcta cuando alguno de los miembros de nuestra familia ha cometido algún error?
Todas las familias, hemos tenido confrontaciones, no es asunto de huir de ellas, sino de cómo enfrentarlas sabiamente. Debemos de involucrarnos e interesarnos en las otras personas y tratar de ayudarles. Pero si somos personas, que dan ultimátum, porque no piensan como nosotros y les decimos, que se atengan a las consecuencias o que si no les gusta, se pueden ir, estamos en un grave error. Muchos padres, manejan así el conflicto.
- Confrontemos a un miembro de nuestra familia, solo si ese miembro, nos interesa: En muy raros casos, debemos confrontar a alguien que nos tenga sin cuidado. En el pasado, cuando tratamos de resolver un conflicto, con otra persona, ¿Cuál fue nuestra meta? ¿Qué se identificara con nosotros? ¿Alivio inmediato? ¿Victoria a cualquier costo?.. La próxima vez, tratemos de confrontar con la meta, de alcanzar la victoria para ambas partes. (1ª Corintios 10:23,24; Proverbios 15:1)
- Reunámonos con la persona tan pronto como sea posible: Tan pronto surge un conflicto, nos sentimos tentados a evitarlo, postergar su manejo, o pedir a otro miembro de la familia que lo resuelva por nosotros. Lo cierto es, que cuando uno deja el conflicto sin resolver, por una u otra razón, siempre empeora. Nunca es buena idea acumular una gran cantidad de líos. En lugar de esto, reunámonos, con ese familiar de inmediato, cara a cara. (Mateo 18:15,16; Efesios 4:25-27)
- Procure primero el entendimiento, no necesariamente el acuerdo: Un obstáculo considerable a la resolución positiva de conflictos, es tener demasiadas nociones preconcebidas al entrar en confrontación. Bien reza el dicho, que la persona que da su opinión antes de entender, es un ser humano, pero la persona que emite un juicio antes de entender, es un necio. (Eclesiastés 9:1618; Proverbios 18:13-15)
- Puntualice el asunto: Cuando sea nuestro turno de hablar y hacernos entender es importante que abordemos a la persona de forma positiva. He aquí lo que sugiero: (Juan 1:47,18; 1ª Tesalonicenses 5:15)
- Describa sus percepciones.
- Exprese cómo le hace sentir.
- Explique por qué es importante para usted:
CONCLUSION: La confrontación exitosa, por lo general, cambia a ambas personas, no solo a una. Siempre que usted resuelve verdaderamente el conflicto, en una relación, esta no sufre, sino que el vínculo, entre las personas, se fortalece. Sin embargo, todo empieza con el interés genuino por las otras personas.
