TEXTO: (Efesios 1:4)
SANTIDAD
La Santidad, es un estilo de vida. Las personas que han decidido abrazar este estado, se han apartado de cualquier contaminación que daña su vida. La familia debe anhelar vivir en santidad; aún en medio de tanta adversidad que existe en este mundo, es posible vivir una vida santa y a través de ella, reflejar a Dios en nosotros. «Ser Santo significa, que cuando los demás nos miren, también vean a Dios»
- ¿En qué manera se diferencia una familia apartada para Dios y una que no?
- En su manera de actuar: Sus actuaciones demuestran que tipo de familia es, si es una familia temerosa de Dios o no. Es importante que las actuaciones de la familia, estén en acorde con los principios de la Palabra de nuestro Dios. (2ª Corintios 7:1)
- ¿En qué se diferencia, una familia que vive en santidad, de las otras que no viven bajo Santidad? En que Dios está dentro de ella. ¿Cómo crees que otras personas pueden verlo, cuando nos ven a nosotros?: Por nuestra forma de hablar, pues está ajustado a los principios de la palabra. Una familia que ha decidido apartarse para Dios, ha cambiado completamente su forma de actuar, hablar; habla palabras de fe, adoración, de poder, de misericordia y palabras que glorifican a Dios. (Mateo 7:28,29)
- Una familia es buena, cuando Dios está dentro de ella: La familia se puede distinguir dentro de las demás, pues es un ejemplo en su comunidad. La diferencia la hace Dios, porque Él es el centro de esta familia y es quien guía también, a sus miembros, a hacer lo bueno en este mundo.
- Dios desea, que todas las familias de la tierra sean benditas. Esa fue la promesa que Dios hace a Abraham, cuando él dijo, que en él serian benditas todas las familias de la tierra.
(Génesis 12:3)
- Tu familia puede disfrutar hoy, de la bendición de tener a Dios. Hoy puedes cambiar el rumbo de tu familia, si ha estado desunida, alejada de Dios, en problemas, en crisis y aún, a punto de separación. Hoy puedes invitar a Jesucristo, a que sea el centro de tu familia y Él, estará gustoso de entrar y poderles ayudar. (Apocalipsis 3:20)
CONCLUSIÓN: Es tiempo de que la familia consagre su vida al Señor, en servicio y adoración; para que pueda experimentar una vida mejor. Solo aquellas familias, que deciden hacer esto, marcan una diferencia en este mundo. Luchemos para que nuestra familia sirva a Dios y le adore, para transmitir a través de ella, la pureza y la santidad, de generación en generación. (2ª Timoteo 1:5)
