TRES CLASES DE FE
Por razones de didáctica decimos que hay tres clases de fe: La fe salvadora, la fe como fruto y la fe como don del Espíritu.
1. La fe para salvación Esta fe es dada a todo hombre para depositarla en Jesucristo (Ro. 12:3). Cuando las serpientes estaban dando muerte a los israelitas, Dios mandó a moisés levantar una serpiente de bronce, quien la viera con fe el veneno se anularía. Muchos perecieron no porque Dios hubiese querido, sino porque ellos no quisieron creer en aquel medio (Nm. 21:9). De igual manera hoy día muchos menosprecian el sacrificio de Jesucristo y no creen. La única condición para ser salvo es creer en el Señor Jesucristo (Mr. 16:16; Jn. 1:12, 3:16,18; Ro. 9:33). Nadie podrá llegar delante de Dios a reclamar por que se perdió, simplemente, es porque el hombre no ha querido creer en el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. La fe salvadora es la que Dios regaló a toda criatura (Rm. 12:3) sean hombres o ángeles, para que hagan uso de ella y se arrepientan para salvación (2 P. 3:9). La salvación depende del uso que se le de a la fe, porque por fe se salva el hombre (Ef. 2:9). El que pierde la fe salvadora cae en apostasía. Ejemplos de fe para salvación:
a. Ruth creyó en Jehová y fue salva (Rt. 1:16)
b. Moisés fue salvo por fe al creer en Jehová (He. 11:24-28)
c. El eunuco de Etiopía cree en Jesús (Hch. 8:37-38)
d. Cornelio cree por fe en Jesús (Hch. 11:14-18)
e. Tres mil personas creen en Jesús (Hch. 2:37-41)
f. El carcelero de Filipo (Hch. 16:30-33)
Ejemplo de los que se perdieron por no usar la fe:
a. Caín no quiso escuchar la voz de Dios (Gen. 4:6-16)
b. Los hombres que se ahogaron en el diluvio (Gn. 6 y 7)
c. Los hombres encubiertos (Jd. 4)
2. La fe como fruto. El otro nivel de fe, se refiere a la fe que una persona nacida de nuevo posee, esta fe puede crecer (2 Co. 10:13-15), ser fortalecida y sometida a prueba. Podemos decir entonces, que en la medida que vayamos conociendo y amando al Señor en esa medida nuestra fe irá desarrollándose. La fe es parte del fruto del espíritu (Gal.
5:22). Esta faceta (fe) debe cultivarse, por eso le dijeron a Maria y Marta “¿No te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios?” (Jn. 11:40). También el Señor enseñó a Jairo diciéndole “No temas, cree solamente” (Mr. 5:36) A los ciegos el Señor les motivó a usar su fe expresándoles “¿Creéis que puedo hacer esto?” (Mt. 9:28) La fe como fruto debe crecer más que la semilla de mostaza. La fe como fruto es para creerle a Dios, a Cristo en cada instante de nuestra vida. Esta fe debe cultivarse escuchando y practicando la palabra; la fe no se desarrolla por la incredulidad. La fe como fruto se muestra a través de las obras (Stg.
2:26) La medida de fe se explica en las escrituras como sigue:
a. 1) Hombres llenos de fe. Son los que cultivan la fe a un grado máximo, aun a pesar de sus vidas la mantienen firme. Por ejemplo: Los diáconos deben ser hombres llenos de fe (Hch.
6:5)Bernabé llegó a Antioquia y estaba lleno de fe (Hch. 11:24)
b. Hombres de poca fe. Estos se manifiestan al brotar de ellos las
siguientes expresiones: Afanes. ¿Qué comeremos? (Mt. 6:30,31)
¿Qué beberemos? (Mt. 6:30,31) ¿Con que nos cubriremos? (Mt.
6:30,31) Ansiedad (Lc.12:28,29) Miedo (Mt. 8:26) Tienen dudas
(Mt. 14:31) Discusiones. Se discute porque no se tiene pan (Mt.
16:8) Falta de poder y autoridad, no se pueden echar fuera demonios (Mt. 17:19)
c. Hombres incrédulos. Son los que un día tuvieron fe y ahora están vacíos, no creen ya más a la palabra, a Cristo (Mt. 13:58, Mr.
6:6) razonan mucho. Por ejemplo: Tomas no creía en la resurrección. Los discípulos de Emaus no creían en la resurrección de Jesús.
3. Don de fe. Finalmente, el Espíritu Santo reparte dones dentro de los miembros del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:7) estos dones se asemejan a los sentidos del cuerpo. Por medio de ellos el cuerpo es edificado. Dentro de los dones del Espíritu, existe el don de fe (1 Co. 12:9). Es el Espíritu quien da a una persona fe, este don es movido por el Espíritu y no a capricho del receptor. Esta persona ministra a otra para que de por hecho lo que Dios hizo o hará. Se habla de la fe de los amigos de un paralítico, estos sabían que Jesús podía sanarle y superaron todos los obstáculos (Mr. 2:2-5). Generalmente este don actúa acompañado de otro don, ya sea de sanidad o de milagros (Mr. 9:2; Hch. 3:4-8).Este don solamente lo maneja es Espíritu Santo en circunstancias muy difíciles a una congregación o creyente en particular. La fe como don nunca se pierde porque pertenece al Espíritu Santo. Pedro para dar sanidad al cojo de nacimiento emplea el don de fe.
CONCLUSIONES:
• Estamos viviendo la era de la fe y necesitamos permanecer en ella, guardarla y contender por ella (Jud. 3).
• El fin de nuestra fe es la salvación integral de nuestro ser (He. 10:39; 1 P.
1:9).
• Debemos distinguir la fe del alarde de fe, el uno es del Espíritu, lo otro, un arrebato de la carne.
• Todos los hombres tienen una medida de fe.
• La fe se manifiesta como: fe salvadora, fe como fruto, y fe como don espiritual.
