TEXTO: (Juan 8:31,32)
«DECIR LA VERDAD, ES SER HONESTO CON DIOS, CON LOS DEMÁS Y CON NOSOTROS MISMOS… AUNQUE DUELA»
Pensemos en los chismes, y como se propagan, en su grupo familiar puede comentar sobre los siguientes puntos:
- Si tuviera que definir la verdad, ¿con qué palabras lo haría?
- Si tuviera que decir qué es la mentira. ¿cómo la definiría?
- ¿Cree que está bien mentir, si al hacerlo no se daña a nadie? ¿Es eso posible?
- ¿Hay alguna ocasión en que esté bien mentir?
- ¿Crees que la mentira, es mejor que la verdad?
En un tribunal, una persona que ha cometido un crimen, quizá se sienta tentada a mentir para ser liberada. Pero es importante que nos preguntemos: aunque el criminal sea puesto en libertad, ¿es realmente libre? La verdad trae siempre la libertad interna del ser humano. (Juan 8:31,32)
Las mentiras que creemos son muy ingeniosas. El enemigo sabe actuar con sutiliza. Nos convence de que creamos mentiras, como: “Valgo lo que hago; no puedo ser feliz, a menos que las cosas vayan como yo lo deseo; debo ser perfecto; debo satisfacer las necesidades de todos los que me rodean, y otras cosas por el estilo. Cuanto más tiempo nos digamos a nosotros mismos una mentira, más rígidamente convencidos estaremos de que es una verdad. (Efesios 4:25)
- LAS MENTIRAS nos atan emocionalmente. No se ajustan a la realidad, de la misma manera que un mapa mal hecho, no nos da imagen adecuada de la realidad de un lugar geográfico. Muchos de nosotros tenemos mapas equivocados para nuestras vidas; solo nos producen confusión y dolor.
- El deseo de Jesús es que seamos liberados por la verdad. Esta es la verdad acerca de la verdad:
- La verdad es necesaria para una buena salud espiritual y emocional. (Filipenses 4:8,9)
- Muchas veces la verdad se nos revela por partes. (Salmos 43:3)
- La verdad no siempre es fácil. (Juan 6:67,68)
- La verdad muchas veces es difícil de enfrentar. (Marcos 8:34-38)
- Una mentira, “emocionante”, puede parecer mejor que la verdad. (Juan 2:20,21)
- La verdad puede hacernos sentir dudas. (Mateo 11:1-5)
- La verdad permanece para siempre. (Juan 3:21)
CONCLUSION:
El joven discípulo, de un filósofo sabio, llega a su casa y le dice: -Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia… ¡Espera! -le interrumpe el filósofo-. ¿Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas? -preguntó su discípulo.
-Sí. La primera reja, que es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto? -No, Lo oí comentar a unos vecinos. (Colosenses 3:5-10)
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien? -No, en realidad no. Al contrario… (Mateo 7:12)
-¡Ah, vaya! La última reja, que es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no. (Proverbios 25:9,10)
-Entonces… -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdad, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
