TEXTO: (Isaías 26:3,4)
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«PAZ ES NO PREOCUPARNOS, PORQUE SABEMOS QUE DIOS ESTÁ EN CONTROL»
Había una vez, un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron y el rey observó y admiró todas las pinturas que le presentaron pero solamente hubo dos que a él, realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas. La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas hermosas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con nubes blancas. Todos aquellos que miraron esta pintura, pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta. La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso, del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo, parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacifico. Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido… Paz perfecta… ¿Cuál crees que fue la pintura ganadora? El Rey escogió la segunda. ¿Sabes por qué? “Porque,” explicaba el Rey, “Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz. (Juan 14:27)
- Si estamos fuera de control, nunca tendremos paz. Pero aunque estemos en control, a lo mejor no tengamos el control total de nuestra paz. Debemos poner el control de nuestra vida en las manos de Dios. La palabra “Paz”, deriva del término Shalom, que evoca una sensación de orden y bienestar, un sentimiento de plenitud. La paz se produce cuando obedecemos a Dios y estamos seguros de que Él tiene el control. Podemos encontrar la promesa de la paz de Dios en su palabra: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera.” (Isaías 26:3; Filipenses 4:7)
- Si queremos conocer la paz, debemos someternos alegremente, a la voluntad del Espíritu Santo; con un espíritu dispuesto a aprender, y seguir su dirección, entonces podremos conocer la paz verdadera; y el deseo de Dios para nuestras vidas. Pero observa lo que dice el profeta Isaías: “No hay paz para los impíos”. Los que rechazan lo mejor y no tienen en cuenta los caminos de Dios, no conocerán el bienestar, que podrían haber conocido, si hubieran vivido en obediencia. (Gálatas 5:22; Isaías 48:17-18)
- La paz de Dios es diferente a la del mundo. No la doy como el mundo la da. (Juan 14:27; 16:33) Observen que Cristo no estaba prometiendo a sus discípulos que iban a estar libres de problemas. Lo que los apóstoles experimentaron luego de la ascensión del Señor, fue todo lo contrario. Tuvieron que confrontar muchas aflicciones y dificultades, persecuciones y tribulaciones, pero tenían la paz de Cristo en sus corazones, la que sobrepasa todo entendimiento. (Filipenses 4:6–7), Sobrepasa todo entendimiento, porque el creyente puede tener paz, aun en las diferentes circunstancias que tenga que pasar en la vida. La paz del creyente no es normal; es algo celestial, es la paz de Cristo. La paz de Cristo es real en medio de los problemas.
CONCLUSIÓN: Gracias a Dios por su paz: paz que podemos disfrutar con Él. Da gracias a Dios por Cristo, porque sin su obra, la paz sería imposible, Él es el creador de la paz.
- Pide a Dios que te haga un pacificador. (Mateo 5:9)
- Pide a Dios que aumente tu confianza y fe en Él. Pídele que guarde tu corazón en completa paz.
