El carcelero de Filipos preguntó: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” El apóstol Pablo respondió: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:30–31). Pero, ¿qué significa creer en el Señor Jesucristo?
Muchas personas tienen extrañas ideas acerca de este tema tan crucial. Aquí hay algunos ejemplos comunes, no bíblicos: hay personas que dicen “yo sí creo”
1. porque reconocen que Jesús vivió y murió aquí en la tierra;
2. porque admiran la moralidad y la ética de Jesús;
3. porque se han unido a un grupo religioso;
4. porque oran a Dios;
5. porque repitieron una oración, o una afirmación o fórmula doctrinal.
¿Es esto creer en Cristo de una forma bíblica? ¿Acaso este tipo de creencia cambia la vida de las personas? ¿Da acaso una certeza sólida de llegar al cielo?
¿Qué es la fe?
¿Qué es creer en Cristo? Se ha definido la fe bíblica como incluyendo las ideas de espera, confianza personal, persuasión y seguridad. Decimos: “Creo en aquella persona”. Es algo que se opone a la duda. No se trata de ser crédulo ni ingenuo. La fe tiene los siguientes elementos:
1. LA FE TIENE UN OBJETO. La fe es en alguien o en algo. Para los cristianos el objeto de su fe, es una persona viviente, el Señor Jesucristo (Hechos 20:21). “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Juan 6:29). El Señor Jesús preguntó al ciego: “¿Crees tú en el Hijo de Dios?” (Juan 9:35). El ladrón en la cruz sólo tuvo que creer en Jesús para poder entrar en el Paraíso (Lucas 23:42–43). Esta creencia era y es el núcleo del mensaje del Evangelio (Hechos 8:35–37; 1 Juan 5:13). No es cuánto, sino en quien creemos. La fe le recibe a El (Juan 1:12).
2. LA FE NECESITA UN CONTENIDO. Tenemos que oír la Palabra del Evangelio y creerlo (Hechos 15:7). Los corintios fueron salvos cuando Pablo les predicó el Evangelio. Aquel Evangelio, que es “el Evangelio pleno”, se define cuidadosamente en 1 Corintios 15:1–4. Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó, todo ello conforme a las Escrituras. El creer en Cristo viene después de oír el Evangelio, al que se llama la Palabra de Verdad (Efesios 1:13). Este Evangelio es tan precioso y vital que todo ser humano o ángel que lo altere se halla bajo maldición (Gálatas 1:6–9).
3. LA FE TIENE UNA BASE. Esta base es la Palabra de Dios (1 Tesalonicenses 2:13; Romanos 10:17). La fe cristiana tiene como su objeto lo que recibe el nombre de “testimonio de Dios” en las Escrituras (1 Juan 5:9). La fe acepta la verdad de Dios (1 Tesalonicenses 2:13) y cree que Dios es verdadero, aunque cada hombre pueda ser mentiroso (Romanos 3:3–4). No damos “un salto en las tinieblas”, ni ejercemos una fe ciega, ni confiamos en nuestras emociones. Creemos y confiamos en la Palabra de Dios.
4. LA FE PRODUCE ACCION. Podemos tener la idea de que la fe es meramente un asentimiento mental a cierta declaración, pero no es así. Fijémonos en las siguientes palabras que nos muestran ciertas acciones: la gente se llegaba a Jesús, se postraba delante de El, y obedecía, su palabra; El mandó a un hombre que extendiera la mano (Mateo 12:13); ordenó a otro que tomara su cama (Mateo 9:6); a otro, que se lavara en cierto estanque de agua (Juan 9:7). Una y otra vez llamó a la acción. Abraham es el modelo de un creyente en Dios. Al comparar Génesis 12:1–4, Hechos 7:2–3 y Hebreos 11:8, se verá que él dio oído a la Palabra de Dios, y que respondió abandonando su propia ciudad sin saber adónde Dios le iba a conducir. Esta respuesta confiada demostró su fe a las claras. La fe que salva es una fe que produce acción. La fe salvadora nunca ha sido un mero asentimiento pasivo, mental, a unos hechos históricos. Cualquier pretendida “fe” que no produzca obras es una “fe muerta”. Cuando una persona cree verdaderamente en Cristo, el resultado de ello será una vida de buenas obras. (Ver Santiago 2:14–16, donde se contrastan la fe salvadora y la “fe muerta”). La fe salvadora es más que “creer que” los hechos acerca de Cristo y de su muerte sean ciertos. Nosotros “creemos en” el Hijo de Dios, estando personalmente adheridos a El.
Ejemplos de la fe
Las Escrituras están repletas de ejemplos de fe. El capítulo once de Hebreos ha recibido el nombre de “Lista de Honor de la Fe” debido a que relaciona a algunos notables hombres y mujeres que tuvieron fe. Repase esta mención de ellos, y señale las acciones que realizaron en sus pasos de fe.
Se pueden citar otros dos ejemplos. El primero es la fe del centurión en Mateo 8:5–10. El centurión creyó que Cristo podría curar a su siervo meramente diciendo una palabra. El otro ejemplo es el de la mujer cananea (Mateo 15:22–28). Suplicó al Señor que liberara a su hija de unos demonios. Su fe fue humilde y persistente.
Cómo venir a Cristo
Cuando venimos a Cristo, hay una cantidad de cosas involucradas:
1. EL ESPIRITU NOS HA CONVENCIDO DE PECADO (Juan 16:8–11). Reconocemos nuestra condición de pecadores ante Dios (Luca 13–14).
2. NOS ARREPENTIMOS DE NUESTROS PECADOS (Lucas 13:3; Hechos 3:19; 17:30; 20:21). Deseamos cambiar apartándonos de nuestros pecados volviéndonos de ellos a Cristo.
3. HAY EL CONOCIMIENTO DEL EVANGELIO. Tenemos que creerlo para ser salvos (Hechos 15:7–9; 1 Corintios 15:1–4). El centro de este mensaje es el Señor Jesucristo.
4. CREEMOS LA PALABRA DE DIOS (Marcos 4:20; Juan 5:24).
5. RECIBIMOS AL HIJO DE DIOS POR FE (Juan 1:12:1 Juan 5:12–13) y venimos a ser sus ovejas (Juan 10:4–5, 27).
6. COMO RESULTADO DE ELLO, LE CONFESAMOS ANTE OTROS (Mateo 10:32; Lucas 12:8; Romanos 10:9).
La fe que salva descansa enteramente sobre el Señor Jesucristo y su obra consumada. La fe es el instrumento, el medio, el canal por el que fluye la gracia de Dios. No es la fuente de la salvación, ni un acto meritorio, ni una excelencia moral que haga que uno sea digno. Es la mano vacía que acepta lo que Dios libremente ofrece. El castigo caerá sobre los que no obedecen al Evangelio (2 Tesalonicenses 1:8).
La fe da toda la gloria a Dios. Puede ser ejercitada por toda clase de personas de todas las edades, escalas sociales y grados de inteligencia. Está a disposición de todos. La fe falsa puede profesar el nombre de Cristo y obrar poderosas obras; pero el Señor denunciará y rechazará a los impostores (Mateo 7:21–23), Lucas 13:28), porque se trata de cizaña en medio del trigo (Mateo 13:24–30). La verdadera fe manifestará un cambio de vida (Hebreos 6:9–10). Los verdaderos creyentes obedecen la Palabra de Dios (1 Juan2:4–5), aman a sus hermanos en la fe (1 Juan 3:14), hacen buenas obras (Efesios 2:10), practican la justicia (1 Juan 3:7, 10; Efesios 4:22–24) y no practican el pecado (1 Juan 3:9–10; Gálatas 5:19–21).
¿Ha creído Ud. en el Señor Jesucristo?
