I. OBJETIVOS QUE SE DESEAN ALCANZAR:
A. Enfatizar la importancia de someter cada área de nuestras vidas al Señor Jesús.
B. Mostrar lo que significa en la práctica diaria “tener a Jesús como Señor”.
II. ACTIVIDADES PARA DESARROLLAR JUNTOS:
A. Repasar:
1. Lo que ha sucedido en su vida desde el último encuentro.
2. Aplicaciones y preguntas de su lectura bíblica diaria. Comparta con él algunas lecciones y aplicaciones de su propio estudio de la Palabra.
3. Versículos memorizados.
B. Reflexionen sobre la lección: “Obedeciendo al Señor”. Respondan las preguntas del cuestionario y especialmente la sección final, “Considere atentamente las siguientes preguntas”.
C. Muéstrele al nuevo creyente que sumisión al señorío de Cristo significa obeciencia absoluta a Cristo, permitiendo que El dirija nuestras vidas (Lucas 6:46; Romanos 12:1). Esta es una evidencia de nuestra salvación (1 Juan 2:3, 4) y nuestro amor al Señor (Juan 14:15). Es lo mínimo que El merece después de todo lo que ha hecho por nosotros (2 Corintios 5:15). Es para nuestro bien (Romanos 8:28; Lucas 6:47–49). Ayúdele a entender el efecto práctico del señorío de Cristo en su vida. Descubra al menos una área en su vida donde él pueda hacer práctica esta aplicación de la lección.
III. TAREAS PARA EL NUEVO CREYENTE:
Como lectura adicional asígnele un libro sobre la obediencia. También puede sugerirle un libro sobre la iglesia para que pueda tener información sobre el tema de la próxima lección.
Una vez que creímos en el mensaje del Evangelio aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Hemos confesado a Jesús como Señor ante otros (Romanos 10:9). Como los discípulos en la era de la iglesia primitiva, nosotros le conocemos a El como “el Señor”. Cuando le veamos en el cielo nos inclinaremos ante El y le llamaremos Señor. Así es como le hablamos ahora en oración, si es que hemos observado con cuidado lo que la Biblia enseña. Esta es una verdad importante. Es esencial para nuestro crecimiento y una bendición hacer de esta verdad una realidad práctica en nuestra experiencia.
1. ¿Quién es Jesús? (Hechos 10:36). ¿El es menos importante que algún otro de los seres que están en el cielo o en la tierra? (Apocalipsis 17:14).
Cristo es el Señor de señores y el Rey de reyes. El debe ocupar el primer lugar en nuestra vida.
2. ¿Cuáles fueron las dos formas en que llamó Tomás a Jesús? (Juan 20:28). ¿Qué significa esto en forma práctica en su propia vida?
“Señor mío y Dios mío”. Como creyente debo obedecerle y seguirle.
3. ¿Qué es lo que hará cada uno, tarde o temprano, aún en el infierno? (Filipenses 2:10, 11).
Todos los seres humanos adorarán a Dios y confesarán que Jesucristo es Señor.
4. ¿A quién rechazó Jesús, según Lucas 6:46?
Rechazó a los que lo llamaban “Señor” pero no le obedecían. No podemos decir que Cristo es nuestro Señor y a la vez negar su señorío sobre nuestras vidas.
5. Como creyentes, profesamos amar a Jesús. Si es así, ¿qué dice El que debemos hacer? (Juan 14:15). ¿Lo ha hecho usted?
Debemos guardar sus mandamientos.
6. ¿Para qué debemos vivir y por qué? (2 Corintios 5:15).
Debemos vivir para servir a Cristo porque El murió por nosotros. Nos compró al alto precio de su preciosa sangre.
7. ¿Qué se pide al creyente en Romanos 12:1? ¿En qué manera ha respondido usted a esta súplica del apóstol Pablo?
Debemos presentar nuestros cuerpos a Dios como un sacrificio vivo y agadable.
8. ¿Qué sucederá en nuestras vidas si estamos haciendo esto? (Romanos 12:2).
Experimentaremos una renovación en nuestra vida que nos permitirá conocer la voluntad de Dios, que es agradable y perfecta.
