“SE QUE HA DE VENIR EL MESIAS, … llamado el Cristo,” dijo la mujer de Samaria. “Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo” (Juan 4:25–26). Poco tiempo antes un pescador galileo le había dicho a su hermano, “Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)” (Juan 1:41). El era aquel que traería “la justicia perdurable” al establecer su reino eterno. Jesús de Nazaret nació hace casi 2.000 años, y su nacimiento es en la actualidad el punto alrededor del cual gira la historia. El fue reconocido como el Ungido profetizado por las Sagradas Escrituras antiguas. Vino como:
1. El Rey y Libertador prometido del pueblo judío (2 Samuel 7:11–13).
2. El que fue enviado por Dios para ser el Salvador del mundo (Lucas 2:11; Juan 4:42).
3. “Dios con nosotros” (Emanuel), un Libertador divino (Mateo 1:23; Isaías 7:14).
Profecías con respecto a Jesucristo
No se puede negar la significancia de Jesucristo (Jesús el Mesías) en términos de su vida y de su impacto sobre la historia del mundo. No tiene comparación. Halla su apoyo en una masiva evidencia de las Escrituras del Antiguo Testamento, escritas mucho antes de su nacimiento. Su identificación queda completa cuando se compara cada una de las profecías con los detalles de su vida. Hay más de 200 de ellas, las siguientes son unos ejemplos:
1. La simiente de la Mujer (Génesis 3:15; Gálatas 4:4).
2. Su nacimiento en Belén (Miqueas 5:2; Mateo 2:1, 4–6).
3. Su nacimiento virginal (Isaías 7:14; Mateo 1:18, 23–25).
4. Su precursor (Isaías 40:3; Mateo 3:1–3).
5. Su entrada en Jerusalén (Zacarías 9:9; Lucas 19:35–38).
6. Su rechazamiento (Isaías 53:3; Salmo 69:8; Juan 7:5; 19:15).
7. La traición que sufrió (Zacarías 11:12; Mateo 10:4; 26:14–15).
8. Golpeado y escupido (Isaías 50:6; Mateo 26:67).
9. Su sufrimiento por los pecados de otros (Isaías 53:5; 1 Pedro 2:24; 3:18).
10. Traspasado en la cruz (Salmo 22:16; Zacarías 12:10; Juan 19:34, 37).
11. Su oración por sus enemigos (Isaías 53:12; Lucas 23:34).
12. Crucificado con criminales (Isaías 53:9, 12; Mateo 27:38).
13. Sepultado en la tumba de un rico (Isaías 53:9; Mateo 27:57–60).
14. Su resurrección de los muertos (Salmo 16:8–10; Lucas 24:46; Hechos 13:33–35).
Las mismas Escrituras profetizan que El volverá otra vez (Salmo 50:3–6; Daniel 7:13; Zacarías 12:10; 14:4, además de muchas referencias del Nuevo Testamento). Predicen su reinado universal (1 Crónicas 17:11–14; Isaías 9:7; Daniel 7:14; Salmo 2:6–8, 45:6–7; 72:8; 110:1–3).
Los oficios de Jesucristo
El Señor Jesucristo combina en sí mismo los tres grandes oficios que vienen de Dios.
1. PROFETA. Es el mayor de todos los profetas (Marcos 6:4; Hechos 3:22). El es aquel mismo de quien habló Moisés (Deuteronomio 18:15–19).
2. SUMO SACERDOTE. Representa a su pueblo delante del Padre y ora por ellos (Hebreos 4:14–16; 7:25). De El se habla en 1 Samuel 2:35.
3. REY, EL REY DE REYES (Apocalipsis 19:16). Vino en primer lugar como Rey de los judíos (Juan 19:19). El es Rey hoy en los corazones de su pueblo. Y será públicamente reconocido como Rey por todos un día en que ha de venir (Filipenses 2:9–10).
La Deidad de Jesucristo
La Biblia declara que Jesucristo fue Dios manifestado en carne (1 Timoteo 3:16). El era la misma imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15). ¡Qué asombroso que el Dios viviente viniera en carne (Juan 1:1; 14)!
Era necesario que Dios nos salvara. Sólo El tenía el poder para ello. “Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve” (Isaías 43:11). Vino como Jesús de Nazaret para ser nuestro “gran Dios y Salvador” (Tito 2:13). María dijo: “Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:47). El niño que nacería de su vientre era el Salvador y Dios de ella. Las referencias bíblicas que señalan a Jesús como Dios son muchas.
1. SE LE LLAMA DIOS DE UNA MANERA DIRECTA (Juan 1:1, 14; 20:28; Romanos 9:5, 2 Pedro 1:1; 1 Juan 5:20). El Padre se dirige al Hijo como Dios (Hebreos 1:8).
2. SE LE LLAMA HIJO DE DIOS. Sus oyentes comprendieron sin lugar a dudas que esta afirmación significaba que El era Dios (Juan 10:33–36). Hay un uso inferior del término “hijo de Dios”, pero El es el singular (unigénito) Hijo de Dios (Juan 1:14, 18).
3. TODA LA PLENITUD DE DIOS MORA EN EL (Colosenses 1:19; 2:9). No es una forma inferior de Dios.
4. LLEVA LOS NOMBRES DIVINOS DE DIOS. Recibe el nombre de Alfa y Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin (Apocalipsis 22:13; 1:8, 17; Isaías 44:6). Es también el YO SOY (Juan 8:24, 58; Exodo 3:14). El denominarse a sí mismo “YO SOY” fue una declaración propia de su Deidad.
5. ES ADORADO COMO DIOS (Mateo 14:33; Juan 20:28; Filipenses 2:10; Hebreos 1:6; Isaías 45:23). Y es algo estrictamente reservado para Dios (Mateo 4:10; Apocalipsis 22:8–9).
6. TIENE QUE RECIBIR EL MISMO HONOR (Juan 5:23). Dios no da su gloria a otro (Isaías 42:8).
7. EL TIENE LOS OFICIOS DIVINOS. El es el Creador (Colosenses 1:16–17; Hebreos 1:2, 10). El es el Juez de todos (Juan 5:22). El es el perdonador de pecados (Mateo 9:2–6), pero es sólo Dios quien hace esto (Isaías 43:25). 8.
8. EL TIENE VIDA EN SI MISMO (Juan 5:26). El da vida a otros, pero tiene la vida en sí mismo.
9. EL TIENE TODOS LOS ATRIBUTOS DIVINOS. Es inmutable (Hebreos 13:8). Es todopoderoso (Apocalipsis 1:8), omnipresente (Mateo 28:20), omnisciente (Juan 21:17), eterno (Miqueas 5:2; 1 Timoteo 1:16–17), y posee todos los otros atributos divinos.
10. EL HIZO LAS OBRAS DE DIOS. Dio órdenes a los elementos (Mateo 8:26–27; Marcos 4:39–41). Creó alimentos para la multitud (Mateo 14:19–21; 15:36–38). Resucitó a los muertos (Juan 11:32–44; Lucas 7:12–16).
La humanidad de Jesucristo
Aunque era total y eternamente Dios, El fue también “Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5). Jesús se refirió frecuentemente a sí mismo como el Hijo del Hombre. El asumió la humanidad para venir a ser hecho semejante a nosotros en todo, aparte del pecado. Experimentó nuestras emociones, tuvo hambre, sed, sufrió, lloró y se fatigó. Experimentó tentación de parte del Diablo (Mateo 4:1–11). Sufrió, derramó su sangre, murió, fue sepultado y después resucitó de entre los muertos. Fue diferente de lo común de los hombres, pero totalmente humano.
1. TUVO PADRES HUMANOS que provenían de David y de Adán (Lucas 3:23–38), pero nació de una virgen que concibió del Espíritu Santo (Mateo 1:18–23).
2. TUVO UN CUERPO NORMAL, de igual apariencia que los otros (Romanos 8:3; Juan 4:9). Creció hasta la edad adulta de la manera normal (Lucas 2:40, 52), pero su vida estuvo exenta de toda mancha de pecado (Hebreos 4:15).
3. FUE UN SER TRINO, como los otros. Tuvo cuerpo (Hebreos 10:5), alma (Mateo 26:38) y espíritu (Lucas 23:46); pero exhibía una conciencia de relación con Dios totalmente singular, con una entrañable comunión con el Padre como ningún otro hombre ni antes ni después de El.
Muchas de sus declaraciones sólo pueden ser comprendidas desde el punto de vista de su humanidad: Su clamor en la cruz (Mateo 27:46), y su misma muerte.
La pregunta más importante que Jesús hizo a los hombres fue “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” (Mateo 16:15). Les dijo que si no creían lo cierto acerca de El morirían en sus pecados (Juan 8:24). ¿Quién dice Ud. que es Jesús?
