03 Confesando públicamente a Jesucristo

I. OBJETIVOS QUE SE DESEAN ALCANZAR:

A. Enseñar la importancia del bautismo por inmersión luego de la conversión.

B. Explicar el significado escritural del bautismo y por qué es una pública confesión de Jesucristo como Señor y Salvador.

C. Que el nuevo creyente se bautice en obediencia al Señor, convencido de que esa es la voluntad de Dios para su vida.

II. ACTIVIDADES PARA DESARROLLAR JUNTOS:

A. Repasar:

1. Lo que ha sucedido en su vida desde el último encuentro.

2. Promesas y preguntas que ha encontrado en su lectura diaria de las Escrituras.

3. Versículos memorizados. (Asegúrese que haya estudiado los versículos anteriores a esta lección).

B. Reflexionen sobre las respuestas a la lección: “Confesando públicamente a Jesucristo”.

1. Enfatizar que el bautismo es un acto de obediencia al Señor.

2. Repasen Romanos 6:3–5. Pregúntele si entiende el significado del bautismo tal como se menciona en este pasaje.

C. Que el nuevo creyente escriba un breve testimonio, incluyendo los siguientes puntos:

1. Cómo era su vida antes de la conversión.

2. Cómo llegó a ser salvo.

3. Cómo es su vida ahora que es creyente.

D. Si él aún no ha sido bautizado, indíquele la necesidad de obedecer al Señor fijando una fecha definida para su bautismo.

III. TAREAS PARA EL NUEVO CREYENTE.

A. Continuar leyendo el Evangelio de Juan, anotando promesas y preguntas.

B. Traer una lista de preguntas y promesas a cada encuentro.

C. Recordarle que debe mantenerse en contacto con usted durante la semana.

Suplemento

COMO ESTUDIAR ESTA LECCION:

Comience pidiéndole a Dios que abra su corazón para recibir las verdades que El nos ha dejado en su Palabra. Lea esta lección una vez para tener una idea general de su contenido y después léala nuevamente en forma lenta buscando todas las referencias escriturales.

Aceptar a Jesús como nuestro Señor y Salvador significa que debemos obedecerle y seguirle en todas las áreas. Jesús ordenó que sus seguidores debían bautizarse (Mateo 28:19–20). Una prueba de nuestro amor hacia El es nuestra obediencia (Juan 14:21). Por tanto, todo creyente debe obedecer al Señor bautizándose porque es “la aspiración de una buena conciencia hacia Dios” (1 Pedro 3:21).

En la historia primitiva de la iglesia, los cristianos obedecían al Señor bautizándose luego de aceptarle como Salvador (Hechos 2:41). Este bautismo se realizaba inmediatamente después de su conversión a Cristo. La fe en Cristo es una condición previa al bautismo (Hechos 8:36, 37). Por eso se lo denomina “bautismo del creyente”, y es totalmente diferente a la práctica del bautismo de niños, ya que los que se bautizan tienen edad suficiente para entender el significado de este mandamiento del Señor. En la Biblia no hay base firme para el bautismo de niños ni para la llamada “confirmación”.

Jesús tomó a los niños en sus brazos y los bendijo. Sin embargo, ni El ni sus discípulos bautizaron a niños. El bautismo no limpia los pecados, sino la sangre derramada por el Señor. Por lo tanto, el bautismo no salva nuestras almas ni limpia nuestros pecados.

El bautismo bíblico es por inmersión, no por rociamiento u otras formas ajenas a la enseñanza bíblica (Hechos 8:38–39). El bautismo es un acto por medio del cual nosotros somos “sepultados con Cristo” como nos dice la Escritura (Romanos 6:4; Colosenses 2:12). El bautismo significa nuestra identificación con el Señor Jesús en su muerte, sepultura y resurrección (Romanos 6:3–5). El Señor murió, fue sepultado y resucitó para nuestro beneficio (1 Corintios 15:3, 4). Cuando le aceptamos como nuestro Salvador, reflejamos en nosotros la muerte, sepultura y resurrección en nueva vida con El (Colosenses 3:1–3). Por medio del bautismo damos testimonio público de que hemos creído en Cristo como nuestro Señor y Salvador y deseamos seguirle fielmente.

Muchas personas fueron bautizadas cuando eran niños en iglesias ritualistas, pero nunca expresaron públicamente su fe como cristianos, que es lo que realmente se hace en el bautismo. Es importante para nosotros obedecer al Señor en este mandamiento, aunque el bautismo no es esencial para la salvación (Lucas 23:43; Romanos 10:9, 10).

Debe añadirse también que los creyentes debemos continuar haciendo memoria de la muerte del Señor en nuestras vidas. Esto es lo que hacemos corporalmente con los creyentes de la iglesia local con quienes estamos en comunión en lo que llamamos “la Cena del Señor”. Así como el bautismo es nuestra confesión pública de identificación con Cristo, la Cena del Señor es nuestro continuo recuerdo de El y su muerte (Lucas 22:19). Los antiguos cristianos lo hacían el primer día de la semana (Hechos 20:7), es decir, el día de la resurrección del Señor.

La única condición para el bautismo es creer en Jesucristo como Señor y Salvador. El que usted afirme que esa es su experiencia, es la base sobre la cual aquellos que le bauticen deciden hacerlo. Es bueno que esa afirmación la haga usted en público en una manera sencilla en el momento en que es “sepultado con El” en el bautismo. Al escribir su testimonio, tenga en cuenta las siguientes preguntas:

1. ¿Cómo era yo antes de aceptar a Jesucristo como Señor?

2. ¿Cómo y cuándo acepté a Cristo como mi Señor y Salvador?

3. En términos prácticos, ¿qué cambios se produjeron en mí desde que recibí al Señor Jesucristo?

Nuestra relación con el Señor Jesucristo se compara en la Biblia con la relación matrimonial (Romanos 7:4; Efesios 5:30–32). Ningún esposo o esposa honestos intentarían ocultar el hecho de que ambos están unidos en matrimonio. Es nuestro privilegio, glorioso por cierto, anunciar a otros que estamos unidos a nuestro maravilloso Señor en una eterna unión.

1. ¿Qué debemos hacer los creyentes mientras estamos en este mundo? (Lucas 12:8, 9).

Hablar a otros de Jesucristo. Testificar acerca de lo que El ha hecho por nosotros. No avergonzarnos de ser sus seguidores.

2. ¿Qué hará el Señor un día con nosotros si no le hemos confesado delante de los hombres? (Mateo 10:32, 33).

Nos negará delante de Dios el Padre.

3. ¿Cuáles son las tres cosas que Jesús ordenó que sus discípulos hicieran mientras estaban en este mundo? (Mateo 28:19).

Ir. Hacer discípulos. Bautizarlos.

4. ¿Qué les ordenó Pedro a aquellos que creyeron el mensaje del Evangelio? (Hechos 2:38–41).

Volverse a Dios. Arrepentirse. Bautizarse.

5. ¿Cuál es la condición necesaria para ser bautizado? (Hechos 8:36, 37).

Creer en Cristo como el único y suficiente Salvador.

6. ¿Qué es lo que debe hacer primero una persona que dice que es cristiana? ¿Bautizarse o creer? (Hechos 8:12; 18:8). Leer también Marcos 16:16.

El orden bíblico es primero creer en Cristo y luego bautizarse en obediencia a su mandato.

7. ¿Cómo se efectúa el bautismo por inmersión? (Hechos 8:38, 39).

Cuando se sumerge el cuerpo completamente en el agua. Otros pasajes: Mateo 3:16; Juan 3:23.

8. ¿Qué simboliza el bautismo de acuerdo a Romanos 6:3–5?

Muerte, sepultura y resurrección. Cristo murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:25). Hemos muerto con Cristo y con El hemos resucitado a una nueva vida (Colosenses 3:1–3).

Simbólicamente, el creyente pasa a través de la muerte, la sepultura y la resurrección en las aguas del bautismo.

Otros versículos: 1 Corintios 15:3, 4; Colosenses 2:12.

a. EL BAUTISMO ES UNA PARTE INSEPARABLE DE LA GRAN COMISION DE JESUS (Mateo 28:19, 20). La obediencia personal a la gran comisión, implica que obedezcamos al Señor en el bautismo y que el bautismo sea enseñado y practicado.

b. EL BAUTISMO ES UN TESTIMONIO AL MUNDO. El bautismo es uno de los testimonios más eficaces de nuestra fe a nuestra familia y a todos aquellos que nos rodean.

c. EL BAUTISMO ES UN TESTIMONIO A OTROS CREYENTES. Ya que el bautismo es una demostración pública y externa de la identificación del creyente con la persona y la causa de Cristo, es por ello también una identificación con otros creyentes. En algunos países donde los creyentes son severamente perseguidos por su fe, es fácil desconfiar de aquel cristiano que no está dispuesto a hacer una declaración pública de su fe mediante el bautismo.